Hace mucho tiempo, en las montañas más frías del norte, donde la nieve nunca deja de caer, vivía una mujer llamada Berchta. No siempre fue una leyenda; alguna vez fue una simple anciana que amaba el silencio del invierno y el aroma del pino fresco.
Sin embargo, Berchta dejó una advertencia: ella regresaría cada año en las noches de invierno. Premiaría con dulces y tesoros a quienes mantuvieran su hogar limpio y su corazón generoso, pero dejaría carbón a aquellos que olvidaran la bondad. La Leyenda de la Bruja de Navidad: El Origen
Una anciana solitaria de las montañas con poderes sobre el invierno. Hace mucho tiempo, en las montañas más frías
¿Te gustaría que ?
Al amanecer, cuando la tormenta cesó, Berchta llevó a los niños de vuelta al pueblo. Antes de desaparecer en la niebla, les entregó pequeños trozos de carbón que, al llegar a sus casas, se transformaron en oro puro. Premiaría con dulces y tesoros a quienes mantuvieran
El carbón que se vuelve oro representa la transformación del alma.
Mientras el mundo se preparaba para celebrar el solsticio y el nacimiento de la luz, Berchta se dedicaba a hilar lana. Sus dedos eran rápidos y su corazón era amable, aunque los aldeanos le temían por vivir tan lejos, en los picos donde el aire corta como un cuchillo. Decían que hablaba con el viento y que conocía los secretos de las estrellas.