Entró en la oficina del director general, quien la observó de arriba abajo con una ceja levantada. Eva, en lugar de disculparse o hundirse, soltó una carcajada genuina.
—Sé lo que parece —dijo ella, sentándose con una confianza que no sabía que tenía—. Pero si soy capaz de llegar a esta oficina a tiempo después de que el universo entero intentara detenerme, imagine lo que puedo hacer por su empresa cuando las cosas se pongan difíciles. Querido Murphy !Dejame En Paz! Eva M Soler ...
Eva conocía bien al "Sr. Murphy". No era un fantasma, sino esa ley invisible que dictaba que si algo podía salir mal, saldría mal, y preferiblemente en el momento más inoportuno. Se vistió con su mejor traje blanco, esquivando el café con la agilidad de un ninja, y salió de casa con diez minutos de antelación. El universo, sin embargo, tenía otros planes. Entró en la oficina del director general, quien
¿Te gustaría que de la historia o que exploremos algún desastre específico más para Eva? Pero si soy capaz de llegar a esta
—¿En serio, Murphy? ¿Hoy? —susurró Eva, mirando los restos de cerámica en el suelo.
Para cuando Eva llegó al imponente edificio de cristal de la consultora, su traje blanco parecía un mapa de sombras grises y su peinado recordaba a un nido de pájaros en plena tormenta. Se detuvo ante el espejo del vestíbulo, agotada.
Aquí tienes una historia inspirada en el concepto de lidiar con el persistente "Murphy" en la vida cotidiana. Querido Murphy: ¡Déjame en paz!